¡Felicidades, hermana!

Ya no paso por aquí lo que quisiera o me gustaría. Tengo intención de retomarlo. Volver a publicar con asiduidad y recuperar los lectores que se han ido marchando por mi falta de actividad.

La ocasión merece la vuelta. Llega el cumpleaños de mi hermana. Cooperadora necesaria y cómplice -permitidme que tire de símiles jurídicos- en muchas de mis andanzas. Elemento imprescindible de las reacciones de mi vida. Capítulo necesario en el libro de mi vida.

En un año tan importante en su vida, en el que trajo al mundo a un niño maravilloso, quería decirle que no cambie.

Que siga siendo luz y fuerza. Que siga demostrando ese tesón por abrirse camino en una profesión marcada por la precariedad y donde los médicos, pilar fundamentalísimo, son maltratados con guardias, cambios destino o falta de medios por quienes dicen defender la sanidad. Que no abandone la bandera de la sonrisa y la espada del optimismo en las guerras y batallas justas que cada día emprende por mejorar el mundo. Que continúe demostrando que las personas están por encima de todo. Que siga siendo ella, un sol con carácter.

Y, sobre todo, que sea feliz junto a sus maravillosos Marcos y Daniel.

¡Te quiero, Laura! ¡Felicidades!