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Los éxitos de una amiga escritora

Dios, los hados del destino, un minucioso funcionario del Ministerio del Limbo, un tipo que reparte bebés en cigüeñas como si de SEUR se tratase o quien vosotros creáis que hace la adjudicación, no me dio una madre, me dio un tesoro. Debo a mi madre muchísimas cosas – y me estoy quedando corto –, entre ellas, la afición a la lectura. Fue ella la que me mostró el apasionante mundo de los libros. Después, por mi cuenta, picando de aquí y de allá, me hice bibliómano, lector empedernido y escritor frustrado.

Aunque por el comienzo pudiera parecerlo, este post no es ni una oda a mi santísima madre ni a la lectura. Es un reconocimiento a los éxitos literarios de mi amiga la novelista Mercedes (Pérez) Gallego.

Esta semana hemos vuelto a alegrarnos, como si de un triunfo propio se tratase, con la noticia de que ha firmado con Romantic ediciones para su próxima novela.

Mercedes es una persona alegre, viva, directa, sincera, divertida y solidaria. Mi querida madre siempre se deshace en elogios hacia ella y yo que confió ciegamente en su criterio – tengo motivos para hacerlo – y conozco a la novelista, no puedo más que suscribirlos.

Este blog debe mucho a Mercedes. Desde el primer día ha estado apoyando los post y comentando. Además, ha influido con buenas recomendaciones en las lecturas de mi madre y mi madre en las mías.

Recuerdo, con especial nitidez, que en verano Mercedes venía a tomar café a casa con mi madre en el patio. Se pasaban horas hablando apasionadamente de libros. Mi madre siempre decía con admiración que Mercedes leía mucho y enfatizaba bastantes de sus recomendaciones literarias con la coletilla, “Mercedes dice que está genial”.

Creo que uno escribe porque le gusta leer. En mi caso, escribo para leer. Cada post es el resultado de lecturas y aventuras varias.

Así, como consecuencia de su afición a la lectura, desde los 14 años, Mercedes lleva un diario y ha escrito diversos textos, aunque tardase años en compartirlos con el común de los mortales. Desde que comenzó a publicar la cosecha de premios y lectores es imparable.

Para los que no la conozcáis, no perdáis tiempo y visitad su blog, el cual os recomiendo encarecidamente.

Como novelista, se mueve con especial maestría dentro del género romántico. Ha publicado varias novelas de este género como Mo duinne y Regalo del cielo o Patente de corso. En esta corta pero fructífera carrera ya acumula nominaciones y premios que irán creciendo a pasos agigantados.

Es una satisfacción y una gran alegría para quienes la conocemos, que esté triunfando en el mundo editorial y cumpliendo el que siempre fue su sueño. ¡Mucha suerte, Mercedes!

Si a mi lo que me gusta es leer

Si quieres educar bien a un niño, rodéale de libros. Nunca agradeceré lo suficiente a mi madre, amante de la lectura, que me transmitiese la pasión, que ha llegado a ser patológica, por los libros.

Este fin de semana, de visita en Madrid, me acerqué a la Librería La Central en Callao, Para mí ésta es la mejor librería de Madrid, por sus grandes fondos, su magnífica sede y las recomendaciones y atenciones de sus libreros.

Estaba allí en su segunda planta echando un vistazo a unos libros de filosofía. Me encontraba cerca de las escaleras. Vi que subía una niña, de aproximadamente diez años, fatigada y resoplando de la mano de su padre. Éste la requirió para que acelerase el paso a lo que respondió “es que la escuela me atrofia”. Al escucharlo no pude más que girar la cabeza y, al cruzar la mirada con su padre, sonreír. El progenitor que debía guardar las formas le recordó, “si en el colegio no haces nada”, ella tratando de descargarse de la acusación contestó molesta “si a mí lo que me gusta es leer”.

Y es que desgraciadamente en la escuela no se lee. Nos privan de uno de los grandes placeres obligándonos a hacer caligrafía, memorizar o aprender métodos.

Al rato salía sonriente junto a su padre. Ambos iban cargados de libros y leyendo ya alguna de sus nuevas adquisiciones. No todo está perdido.

Medellín y la literatura

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Medellín es un precioso pueblo de la provincia de Badajoz, cercano a mi Don Benito natal, heredero de la tartésica Conisturgis y de la villa romana Metellinum y cuna del conquistador Hernán Cortés. Goza de una magnífica ubicación, en las fértiles tierras de las Vegas Altas, dominadas por su castillo y al lado de un importante paso del río Guadiana. Este privilegiado emplazamiento ha sido el causante de que tenga una historia prolija y un patrimonio arquitectónico –castillo, anfiteatro romano, puente, entre otros– merecedor de una visita.

Pero no he venido hoy aquí a hablaros de la historia y el patrimonio de Medellín, que bien merecerían un post, sino a contaros su relación con dos clásicos de la literatura. Allá vamos.

El Castillo de Medellín es el escenario de una leyenda local, la del II Conde de Medellín, que supuestamente –no está demostrado– inspiró a Calderón de la Barca el personaje de Segismundo en su obra La vida es sueño. Según esta leyenda, al fallecer el I Conde de Medellín, don Rodrigo de Portocarrero, le sucedió su hijo, el II Conde de Medellín, don Juan de Portocarrero y Pacheco. Sin embargo, su madre, doña Beatriz Pacheco, mujer de fortísimo carácter, guerrera y belicosa, comenzó a disputarle el título. Además, doña Beatriz era una ferviente defensora y partidaria, como su padre y su marido, en la Guerra de Sucesión de Castellana, de Juana la Beltraneja frente a Isabel la Católica. Por el contrario, el II Conde de Medellín era más cercano a las tesis isabelinas. Así, en este contexto, de lucha familiar, doña Beatriz encerró durante cinco años en una mazmorra de la Torre Norte del Castillo de Medellín a su hijo.

La disputa sucesoria fue de tal magnitud que llegó a plantearse ante la Corona y fue resuelta por Isabel la Católica a favor de don Juan. No obstante, doña Beatriz desobedeció la decisión regia hasta que los Reyes Católico terminaron por imponerse en la guerra y presionaron para que liberase a su hijo.

Finalmente, la leyenda local cuenta que cuando fueron a liberar de la mazmorra a don Juan de Portocarrero, éste se negó a salir por el agujero del techo por el que había entrado, exigiendo que derribasen un muro de la mazmorra para salir con la dignidad que merecía su causa.

El otro clásico literario con inspiración metelinense es mucho más cercano en el tiempo y contiene un fragmento que se desarrolla en la batalla que se libró en la localidad en agosto de 1936 durante la Guerra Civil. En ella, las tropas republicanas impidieron, con bombardeos aéreos incluidos, el avance del bando sublevado volando varios arcos del puente sobre el río Guadiana construido bajo el reinado de Felipe IV.

En la batalla, participó el escritor francés André Malraux, que relata en su obra L´espoirLa esperanza, en su traducción al castellano– la actuación de el escuadrón de la aviación republicana del que era jefe.

No puedo más que recomendaros encarecidamente que visitéis Medellín y que disfrutéis de la lectura. Como corolario, voy a adaptar una frase que leí hace poco en una librería, si no lees y no viajas no pasa nada, pero si lees y viajas pasan muchas cosas.