No te olvides de Medellín

En la prensa extremeña hay dos columnistas que nunca me pierdo. Son Fernando Valbuena y J.R. Alonso de la Torre. Escriben, respectivamente, en el Periódico Extremadura y en el Diario Hoy.

Fernando Valbuena

Fernando Valbuena es un crítico gastronómico y taurino con olfato, paladar, buen gusto y afición. En estos tiempos inciertos de la nouvelle cousine y los platos grandes con manjares pequeños, se agradece que haya un crítico que al sentarse en la mesa busqué con ahínco platos de cuchara, chuletones o merluza. En la plaza, más de lo mismo, buscando la pureza y el arte. No se lo pierdan, léanlo.

J.R. Alonso de la Torre es el artífice de que a muchos pasemos a diario de la portada para irnos directos a la contraportada buscando su artículo sobre la Raya, los catovis o los excelentes productos gastronómicos extremeños. En los últimos meses, su libro La frontera que nunca existió ha viajado en la guantera de mi coche siendo la guía imprescindible para descubrir con ojos de viajero curioso la Raya.

Alonso de la Torre

El lunes Alonso de la Torre escribió “Badajoz es un país alabando las maravillas de la provincia más grande y desconocida de España. Enumeraba cada uno de los pueblos y lugares a los que los viajeros -absténganse los turistas- deben acercarse. Lo malo de las enumeraciones de este tipo es que siempre se te olvida alguno. En este caso, Medellín, una de las joyas del reino pacense, se quedó en el tintero. Así que valga este post como un anexo al artículo.

En Medellín encontrarás sus restos romanos, con un impresionante teatro, en la falda de la sierra que corona el castillo, donde se divisan las Vegas Altas, el Guadiana y el puente barroco. Fue la cuna de Hernán Cortés, por allí pasaron Tartesos – fue una de las siete ciudades-estado más importantes de esa cultura, con el nombre de Conisturgis­–, romanos, bereberes o franceses en la Guerra de la Independencia.

Estos últimos fueron protagonistas en 1809 de la Batalla de Medellín. Cuando visites el castillo, imagina en las vegas hacia Don Benito a los húsares franceses ganando aquella batalla que tenían pérdida, donde murieron diez mil hombres y que fue un punto de inflexión en la Guerra de la Independencia por la sanguinaria actuación de los soldados del Mariscal Víctor.

También, en la Guerra Civil, en agosto de 1936, estas tierras serían el escenario de otra batalla, en la que las tropas republicanas detuvieron el avance de las sublevadas, volando varios ojos del puente. En este frente, lucharían André Malraux –como conté en este otro post– y Miguel Hernández.