Doctor, ¿me envuelve, por favor, el corazón para regalo?

Si eres un experto o experta en el arte de elegir regalos, necesitamos tu ayuda. Llega San Valentín, patrón de los enamorados patrocinado por El Corte Inglés, y somos muchos los que no sabemos qué comprar a nuestra novia/o o no somos capaces de elegir algo en esas tiendas con música de discoteca en las que sorprendentemente nadie baila ni hace botellón.

IMG_9855Lo reconozco soy un desastre para ciertos quehaceres mundanos. Sólo sé regalar libros. Ahora, este San Valentín, quería hacer uno especial a la Chica Arquitecta. Tenía una idea. Pensé que era genial, pero ha fallado. Lo planeé en un rato de desvelo, con mi libertad enamorada, el juicio mermado por las horas de encierro entre leyes y sentencias e inspirado por la canción Bola de pop de Andrés Lewin –q.e.p.d–. Pedí hora con mi médico de cabecera y me dieron cita para hoy. Allí me presenté esta mañana, elegante, serio, con ojeras y la nueva Ley de Contratos del Sector Público–menudo toco, por cierto– en la mano. Entré a la consulta consciente ya de que lo que había juzgado como una genialidad, quizás no lo fuera tanto. Saqué fuerzas de mis ansias por sorprenderla con un buen regalo y le dije al médico, Mire, doctor, ¿podría, por favor, envolverme el corazón para regalo?” . La expresión de su cara me confirmó lo que había temido al entrar. Éste era otro de mis planes fracasados. Así que, he salido de allí con una cita para una especialista, pero sin regalo.

No me quedo otra que irme del centro de salud triste y abatido. Pensé que quizás en Amazon tenían algo parecido pero ni siquiera en Aliexpress había una imitación china. Por lo que decidí hacer de este post el anuncio de un concurso de ideas –mira que si se presenta Calatrava, tan aficionado él a los concursos, voy a triunfar a lo grande, aunque sea con una maqueta– para que los expertos o gurús de los regalos puedan ayudarme a mi o a todos y todas las que se encuentran en una búsqueda del regalo como si fueran Indiana Jones con el arca pérdida.

De todas maneras, como tampoco hay que tomárselo todo tan literal vamos a tirar de recursos y considerar que esta entrada tiene el corazón envuelto para quien entre planos de Autocad –siempre he creído que es una forma encubierta de jugar a los avioncitos– no deja nunca de tener un hueco para atender y empujar a continuar el camino a su novio, o a quien, a pesar de la distancia, es presencia continua haciendo la vida más amable, más bonita.