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Tu café de cápsula y el medio ambiente

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Para los muy cafeteros, las máquinas de cápsulas han sido una bendición. Es rápido, cómodo, limpio –en casa– y, encima, el café está buenísimo. Así, actualmente se calcula que estas ya suponen un tercio del mercado.

Como amante empedernido del buen café tengo desde hace tiempo una cafetera Dolce Gusto, a pesar de que mi madre me reprende machaconamente porque dice que es un desperdicio de recursos y que genera muchos residuos –no os detallaré los pormenores de las riñas por beber bastante café–. Razón no le falta. Las cápsulas son criticadas por el innecesario consumo de recursos que suponen frente a las cafeteras de toda la vida. Además, no son medioambientalmente responsables porque contienen aluminio contaminante y contribuyen a llenar aún más la bolsa de basura en un planeta que, como señalaba Zigmunt Bauman, la mayor industria es la de producción de residuos.

Se calcula que sólo un veinte por ciento de las cápsulas se reciclan. A ello contribuye la dificultad que presentan para ser recicladas, su tratamiento legal y que los consumidores no participamos en su reciclaje. Son complejas, contienen plástico, aluminio y restos orgánicos de café. Su consideración como envases por la Ley 11/1997, de 24 de abril, de Envases y Residuos de Envases es dudoso porque son indivisibles del producto que contienen y, por tanto, no entran dentro del sistema de reciclaje de envases como las botellas, las latas o los bricks. No obstante, algunas marcas, como Nespresso y Dolce Gusto, han puesto en marcha sistemas para su reciclado pero los consumidores no llevamos a esos contenedores las cápsulas y las tiramos al cubo de la basura.

Comienza a haber en el mercado iniciativas responsables con la naturaleza. La marca Ethical Coffee Company comercializa cápsulas biodegradables compatibles con las cafeteras Nespresso o, las capsulas Senseo de Marcilla se fabrican con el papel del filtro tradicional de las cafeteras y son biodegradables.

Más allá de las iniciativas anteriores, hay consumidores que las aprovechan para hacer manualidades y bricolaje, sobre todo con las cápsulas de Nespresso por su maleabilidad y colorido, y algunos artesanos utilizan como materia prima estos residuos.

En mi caso, desde hace un par de meses utilizo unas capsulas reutilizables de silicona –hasta cien usos- que compré en Amazon. Aún estoy perfeccionando su uso y cada vez me sale un mejor café –utilizo para rellenarlas café Delta variedad Portugal– pero sigo sin igualar, en calidad, al de las cápsulas de la marca.

Las actuaciones anteriores apenas están teniendo impacto y si queremos dejarles a nuestros hijos un planeta medianamente habitable tenemos que hacer algo. En los próximos años nuestros hábitos de alimentación, consumo o transporte caminarán hacia soluciones que sean social y medioambientalmente responsables. El poder del legislador, en este sentido, servirá en muchos casos de impulso. Mirad, por ejemplo, en cómo la ley antitabaco modificó nuestros comportamientos.

El Gobierno Balear ya se ha puesto manos a la obra y ha elaborado un Proyecto de Ley de Residuos ambicioso que se propone reducir el impacto en el medioambiente de los productos de un solo uso, como son las cápsulas de café. Así que, si termina aprobándose, no se sabe qué pasará en su tramitación parlamentaria, sólo podrán comercializarse aquellas cápsulas de café que estén fabricadas con materiales fácilmente reciclables, orgánica o mecánicamente.

Aunque aquí me he detenido en las cápsulas de café, basta con que echéis un vistazo a vuestras bolsas de basura para que os deis cuenta de la cantidad de productos de un solo uso que las llenan. De esta forma, el referido proyecto balear, que es bastante ambicioso, le declara la guerra a los bastoncillos que no tengan una composición orgánica o, a los mecheros, cuchillas de afeitar, cartuchos y tóner de impresora que no puedan ser recargados. De igual manera, el proyecto legal se fija como objetivo la reducción del consumo de los botellines de agua. Si queréis otro día hablamos de cuánto perjudica al medio natural la moda de beber agua embotellada. Sólo apuntaros que en 2050 habrá más plástico en los mares y océanos que materia viva, ¿lo vamos a permitir?

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Foto de Justin Hofman, finalista del premio al Mejor Fotógrafo de Vida Silvestre del Año.

8 thoughts on “Tu café de cápsula y el medio ambiente

  1. Me has dejado tocado José Luis. ¿Tú sabes la cantidad de botellitas de agua que me bebo a la semana? Tendré que empezar a traerme un termo o una botella grande que rellenar. Lo que está claro es que hay hacer un pequeño esfuerzo todos, como les tocó hacer a los fumadores con la ley antitabaco 😉

  2. Es muy preocupante,tanta contaminación yo las botellas de agua lo he solucionado con una de aluminio que compre,, esa la relleno de agua del grifo y listo

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